Páginas

26 agosto, 2012

Himno de las Lanzanitas (video)





Letra: @respetoapeter @MyLoveIsPeter 
@YanisJPLTAMO @aryferreyra 
y demás Lanzanitas
Voz (distorsionada): @PeterMiAlma
Edición: @respetoapeter

17 agosto, 2012

Himno de las Lanzanitas (letra)

Hay consoladores que guardar, 
ya es momento de dejarlos atrás,
es la hora y hay que aceptar, 
PETER LANZANI garchemos YA.

No nos gusta esperar, saca la anaconda ya ... 

es tiempo de hacer el amor y vos que esperas?

Nene ya no leemos cuentos de hadas, 

nene te espero en la cancha.
Nene no me tengas miedo, nene no digas no puedo.
Nene te invito... te invito a golfear.

A veces siento cosas que no son verdad,

el miedo de garcharte, me hace excitar...
Y quiero recordarte, tal como te ví, 
garchando en la cancha, como te conocí.

Donde estás, donde fue, donde yo te re garché,

donde te hice un pete, y no cojerte es mortal...
Donde estás, Peter, Peter, donde no estás, Peter, Peter...
donde estés, te garcharé.

En el oyo uno del mundo te voy a garchar, 

será para los dos, no podremos parar...
Y si por fin te cansas, o tal vez te vas
me pasaré la vida, exitandome mal.

Dame solo un momento y te garcharé muy intenso,

ya perdí tanto tiempo sin tu sexo...
Dame solo un momento que esta vez yo lo intento,
aguantarme el orgasmo que me provoca tu cuerpo...

Una vez más para festejar lo que cojimos,

una vez más para entender por qué lo hicimos...
Una vez más para crear a SANTINO,
una vez más, garcha conmigo.

De las fans más tiernas del mundo para el ídolo más sexy del mundo. ¡Lanzanitas teníamos que ser!


@respetoapeter @aryferreyra @YanisJPLTAMO @MyLoveIsPeter con ayuda de otras Lanzanitas. 

10 julio, 2012

"Adicción"

Adicción: pasión o gran afición por algo.



Abril, 2012.

Viernes por la noche.
Subiste a tu auto, ese que te regalaron tus viejos hace poco más de dos años para tus dieciocho, y encendiste el motor... picada, un par de cervezas... se aproximaba una noche tranqui con tus amigos, o eso creías.
Semáforo rojo, frenaste. Amarillo, pusiste primera. Verde, arrancaste. Hiciste tres cuadras, y no llegaste a ver bien... clavaste los frenos asustado. Observaste y pudiste distinguir aquella figura; era una chica. Lloraba desesperadamente y pedía ayuda... dudaste en bajar. Tal vez era una trampa, o tal vez luego te arrepentirías si no lo harías... bajaste. Te acercaste a ella y tu cuerpo tembló. Pudiste notar sangre en su rostro, pudiste notar como un mar de lágrimas caían de esos ojos tan... tan... no supiste describirlos, algo raro había en ellos. Se tornaban rojos e hinchados. Sus ojeras te llamaron mucho la atención. Ella te sacó de tus pensamientos... se acercó desesperadamente y admitís que eso te asustó, pero la mirabas y algo te decía que te quedes ahí, con ella.

- Por... por favor, a... ayudame, por favor... - te susurró desesperada, y sus lágrimas caían cada vez con más rapidez. La notaste perdida, su mirada se encontraba vacía.- no me dejes sola, por favor.
- Que.. que pasa... ¿qué te pasó? - tu voz temblaba sin disimulo.
- Po... por favor... va... vamos... llevame con vo... vos... necesito salir de a... acá ya...

Amagaste a irte y dejarla allí sola, pero no veías maldad en aquella persona, tu cuerpo no paraba de temblar, tenías miedo, no sabías que hacer con ella. Te detuviste dos segundos a mirarla, supiste que llevaba droga en su cuerpo. Y crees que eso fue lo que te motivó a tomarla del brazo y subirla al auto. Tu hermano había pasado por eso, y ya no tolerabas esas malditas drogas.
Y sin darte cuenta se encontraban ambos dentro de tu auto viajando sin destino. Ella no paraba de agradecerte... vos te mantenías en silencio, con tu vista clavada al frente. La miraste y un escalofríos recorrió tu cuerpo...

- ¿A donde querés que te lleve?
- No... no sé... no tengo a donde ir... - su llanto no cesó en ningún momento.
- Primero te voy a llevar al hospital, te tienen que ver eso...
- No, no, no... por favor, no me lleves al hospital... - miles de dudas rondaban en tu cabeza, no entendías qué tan loco estabas para llegar al punto de subir a una desconocida a tu auto.
- ¿Por qué?
- Mi tía trabaja ahí... la hermana de mi papá... él fue el que me pegó. Y si me ve ahí lo va a llamar... - la miraste apenado, sus lágrimas causaban dolor en vos... odiabas ver a la gente mal.
- Por... ¿por qué te pegó? - estacionaste el auto a un costado, y cerraste los ojos por un momento.
- Sie... siempre que me... me...
- Te drogás... - concluiste.
- Si, - bajo la mirada y secó sus lágrimas.- siempre que voy a mi casa en este estado me... me pega. Pero hoy no sé que le pasó, hoy estaba sacado, por un momento creí que me mataba... él... él no entiende mi adicción... ojalá pudiera dejar toda esta mierda... nadie me entiende... bah, no tengo ni quién lo haga... mi viejo siempre fue golpeador, a mi mamá siempre le pegó, aunque a mi jamás me tocaba un pelo, hasta que bueno... mi mamá falleció, hace tres años, cuando yo tenía dieciséis y... y empecé a drogarme, y, y... y cuando me descubría drogada... me pegaba.

Tratabas de analizar cada frase, cada palabra... jamás habías tenido en frente a una persona con semejante vida, tu hermano se había metido en las drogas, si, pero lo hizo consiente. No entendías como podía contarte su historia habiéndote conocido recientemente. Tal vez necesitaba eso, descargarse con una persona, que por lo visto no tenía.

Suspiraste y hablaste.

- Te va a parecer raro lo que te voy a decir, y más habiéndonos conocido recién. Yo... yo me propongo ayudarte...

Y te viste en la obligación de atender al llamado de tu amigo, claro, entre tanta cosa te habías olvidado de que ellos te estaban esperando.

- ¡Agus! No, no puedo ir, perdoname. No, no, tranqui, después te explico... dale, nos vemos mañana goma, chau... - cortaste la llamada, y ahora fue ella quién te interrumpió...
- ¡Ay! No... no... perdoname, anda a donde tengas que ir, en serio. No te preocupes por mi, dejame acá, perdoname... y muchísimas gracias, ya hiciste mucho por mí. - a medida que te hablaba, lloraba con más frecuencia. No sabías si era un efecto de la droga, o lloraba porque se sentía culpable de haberte sacado el tiempo... no entendías, estabas como en una nube.
- Ya está, ya le dije a mi amigo que no iba, no te preocupes, vos te quedas acá... te estaba diciendo algo yo...
- Pero te digo en serio, ¡andá si querés! no quieras ocuparte de mi por lastima... - ese comentario te molestó, pero decidiste hacer oídos sordos.
- ¡Basta! Yo te voy a ayudar a salir de todo esto, - pudiste ver como sus ojos tomaron brillo.- solo falta que vos aceptes mi ayuda y que te pongas las pilas... yo te entiendo, entiendo tu situación, mi hermano pasó por esto y fue como si yo también lo hubiese pasado... no tolero ver como la gente se va matando de a poco por esas estúpidas drogas... no lo tolero. Y por eso te quiero ayudar, siempre y cuando vos te propongas salir de esta...

Una sonrisa se dibujó en el rostro de ella, ¡y qué sonrisa!, esta vez lloraba lágrimas de alegría, seguramente porque nadie se habría preocupado por ella como lo hiciste vos... le caíste del cielo, fuiste una bendición para ella.

- Yo... no sé como agradecerte todo esto, por un lado pienso que estás loco, nos acabamos de conocer y ya me estas ofreciendo tu mano... y por otro no sé de que manera darte las gracias, en solo minutos me di cuenta la clase de persona que sos... - tu corazón aceleró sus latidos... increíble la lucidez con la que habla con, anda a saber cuanta, droga encima; pensaste.
- Con que salgas de toda esta mierda me basta...
- Gracias.
- Peter, un gusto. - y le sonreíste por primera vez.

Junio, 2012.

Te despertó tu celular aquel sábado de junio, cuando viste que era un mensaje de Movistar te dieron ganas de rajarlo contra la pared. Después de diez minutos de fiaca te dirigiste al baño, te vestiste y caminaste hacia la segunda y última habitación de tu departamento, te encontraste con la nada misma, solo una cama destendida y alguna que otra prenda tirada y continuaste tu caminata hacia la cocina...

- Buen día - dijo con esa sonrisa que la caracterizaba y su cigarrillo en mano, era lo único que la calmaba aunque sea un quince por ciento.
- Buenas... - besaste su mejilla y te sentaste.
- ¡Que cara esta la cebolla!
- No rompas las pelotas, La.

Digamos que los dos meses de convivencia armaron un lazo de confianza entre ustedes... ¡claro! me olvide de contar... una semana después de esa charla en tu auto, Lali, así es como le dicen todos aunque vos preferís llamarla La, se fue a vivir con vos a tu departamento. Vos se lo ofreciste, ya que ella no tenía a donde ir y su padre no pensaba darle un peso, y después de dudar aceptó.

- Lali, vení a vivir a mi departamento... hay lugar para los dos. 
- ¡No Peter! ¿Estás loco? no, no, de ninguna manera voy... ¡no tengo ni plata para pagar un caramelo! vuelvo a mi casa, y listo, me bancaré al mierda de mi viejo...
- Estuve hablando con Agustín... y no sé, si vos querés, él te da laburo. Tiene un kiosco en un colegio, podes ayudarlo a él ahí. 
- Ay Peter... no sé, es tan raro todo esto, desde que murió mi mamá nunca nadie se preocupó tanto por mi como lo estas haciendo vos. Ni siquiera mi papá. No sé como agradecerte... yo... yo estoy poniendo todo lo mejor de mi para salir de esta, pasaron cuatro días en los que no toque una droga, vos no sabes lo que eso significa para mi, y todo gracias a vos... pienso seguir luchando, y si en algún momento me caigo, no va a causar un "tiro todo al carajo sin importarme nada", yo voy a salir adelante, teniendo mis tropezones, pero voy a seguir... vos no sabes lo feliz que me pone que haya logrado pasar cuatro días sin ver una droga, no te voy a negar que me falta algo, que las necesito, pero estoy haciendo todo y dando todo, solo por mi. Gracias, en serio, gracias. 

Y no hiciste más nada que abrazarla, te provocaba tantas cosas juntas ésta mujer... 

- ¿Qué comemos? son las doce y veinte por si no te enteraste...
- Tranqui, algo vamos a encontrar... - dijiste buscando en las alacenas.
- Fijate que creo que hay para hacer panchos.
- A ver... mmm, acá.

Cocinaron las salchichas, se prepararon los panchos y comieron. Mariana se quedó ordenando la cocina y vos te sentaste en el sillón a mirar un poco de televisión. A los diez minutos la tenías a ella sentada a tu lado. Se engancharon con una película, vos hacías algún que otro comentario, ella solo asentía. La notabas rara, no para de mover sus manos y hacer sonar los huesos de sus dedos. Te detuviste unos segundos a observarla hasta que ella se dio cuenta...

- Ne... neces... ¿podemos salir a dar una vuelta? - enseguida entendiste lo que le estaba ocurriendo. Su cuerpo pedía drogas. Y la única manera de calmar el deseo era saliendo a tomar un poco de aire.
- Si, vamos.

Te dirigiste hacia la ventana para ver como estaba el día, llovía.

- Está lloviendo, La.
- Bu... bueno, - estaba nerviosa. - no... no pasa nada.- y volvió su vista a la pantalla.
- ¿Segura?

Ella solo asintió y se concentró, o trato de hacerlo, en la película. Diez minutos después sus lágrimas comenzaron a caer, lentamente. La tomaste de la mano y sentiste como ella la apretó con fuerza.

- No pasa nada, vos podes...
- N... no, no puedo... ne... necesito... no sé que hacer...
- Vos podes controlarte, si que podes, proponetelo. - viste como cerró sus ojos y comenzó a inhalar y exhalar profundamente, tratando de encontrar la calma.- Tranquilizate, sabemos que esto es normal. - la abrazaste por los hombros haciendo que apoye su cabeza en tu pecho.
- Te... tengo miedo Peter... tengo miedo de caerme y no levantarme... tengo miedo de fallarte y fallarme... a veces no me siento capaz de lograr salir, cuando me agarran estas recaídas siento que voy a morir... no me dejes sola, por favor... - te pidió llorando.- te quiero Peter.
- No te voy a dejar sola... y yo también te quiero.

Besaste su cabeza y ella te miró.
Supiste que dudó en hacerlo, pero te besó.
Sus labios iban a la par, coordinando sin esfuerzo. Era un beso perfecto.
Unos minutos después se fueron separando con pequeños besos. Ibas a hablar pero ella no te dejo...

- Sh, no digas nada. Fue solo un impulso que tuve, no fue nada, en serio. - y te sonrió con esa sonrisa que solo ella puede dar, llena de luz y alegría.

Pero el tema era que para vos si había sido algo, no sabías bien qué, pero te había causado algo hermoso. Nunca nadie te había besado de la manera que lo hizo ella.

Agosto, 2012.

Con Lali no había pasado más nada después del beso, solo una hermosa amistad. Ambos sabían que entre ustedes pasaba algo, pero no eran capaces de admitirlo.
Como todo viernes te juntabas con tus amigos, ella se juntaría con tu/su vecina en tu departamento. Se habían hecho muy amigas y te alegrabas por eso, Eliana -vecina- y vos eran las dos únicas personas con las que Mariana contaba. Conocía a tus amigos y amigas, pero eran solo eso, conocidos.

Saliste de la empresa donde trabajabas(y trabajas) -tu viejo era el dueño y por supuesto te dió trabajo ahí-, y te dirigiste al departamento. Llegaste y te encontraste con Mariana de cocinera -ella salía media hora antes que vos de su respectivo trabajo-.

- Hola, hola... - besaste su mejilla.
- ¿Cómo te fue?
- Normal, como siempre. ¿A vos? - agarraste un vaso y te serviste gaseosa.
- También... ah, hoy al final no viene Eli.
- ¿Por?
- No sé, no le entendí bien, creo que llegó el novio de viaje y se iba a quedar con él.
- Ah, está bien... ¿no querés venir conmigo a lo de Franco? no van a tener problema ellos.
- No Pit, vos anda tranquilo, en serio.
- ¿Segura?
- Si, gracias. - te sonrió.

Almorzaron tallarines a los cuatro quesos, metieron todo en el lavavajillas, y se acostaron cada uno en su habitación para disfrutar de una linda siesta. Te levantaste a las cuatro y media de la tarde y te bañaste, fuiste a comprar un par de cosas para la noche acompañado por Mariana y se quedaron tomando un helado en una plaza, viendo como los nenes corrían y se divertían.
A las seis y trenta y ocho de la tarde volvieron al departamento y se dispusieron a ordenarlo, ya que había lindo quilombo. Vos ordenabas y ella lavaba los pisos, así se repartieron las tareas.
Risas, y más risas, cada momento que vivías con ella era alegría; y seguías sin entender como hacía para llevar siempre -o la mayor parte del tiempo- una sonrisa, la vida no estaba muy a su favor.

Nueve de la noche, partiste hacia la casa de Franco. Comieron pizzas, tomaron cerveza, jodieron, y a las tres de la madrugada todos a sus respectivas casas... Llegaste y viste la televisión prendida, te resulto extraño que Lali esté despierta, te acercaste a ella y besaste su mejilla; notaste que clavó su vista abajo, te pareció raro pero no comentaste nada acerca de eso.

- ¿Como la pasaste? - no contestó y tampoco movió su mirada de la mesa ratona.- Lali...

De a poco fue levantando su cabeza y dirigiendo su mirada hacia tu figura, cuando clavó sus ojos en los tuyos te quedaste mudo... no podía ser. Esos ojos que hasta esa misma tarde estaban llenos de alegría y brillo se tornaban rojizos y vidriosos, sus pupilas no podían estar tan dilatadas, su aspecto era horrible, hasta su ropa se veía mal, no, no puede ser, te repetías una y otra vez en la cabeza. Le pediste una explicación con la mirada, pero ella solo atinó a bajar su vista.

- Lali... no, no, no puede ser... - ella no hablaba y eso te ponía más nervioso, sabías que podía llegar a pasar esto en algún momento, pero te dolía.- ¿Lali?
- Quie... quiero dormir... por favor... - te susurró.- llevame a la cama... me siento mal... quie... quiero dormir... y no despertarme más... - lloraba.- por favor, llevame...

Reaccionaste y te diste cuenta de que parado frente a ella no la ayudabas en nada. Te acercaste y la sostuviste por debajo de las axilas. Supiste que estaba mareada, lo notaste. También notaste que temblaba. Sus manos más que nada.

- Ya... ya... te bañas y te acostas...
- No puedo... no puedo bañarme... estoy mareada.

La condujiste hacia el baño, digamos que un noventa y cinco por ciento de fuerza fue tuya. La sentaste en el inodoro y comenzaste a desvestirla, no la podías dejar sola en ese estado. Ella te miró raro y con desconfianza.

- Quedate tranquila, no te voy a hacer nada La... solo que no te podes bañar sola.
- Perdoname.

No respondiste, ella no te tenía que pedir perdón, no estabas enojado ni nada por el estilo, solo tenías bronca. Venía todo tan bien... era solo eso lo que sentías, bronca.
Continuaste sacandole la remera y el jean... jamás la habías tenido frente a vos en ropa interior. Digamos que lo que te provocaba era algo grande... y digamos que el no estar en abstinencia sexual te ayudo bastante. Bueno, no nos vayamos por las ramas. Como contaba, la desvestiste dejándola solo en ropa interior y la metiste bajo la ducha con la cortina abierta, desgraciadamente(o no tan desgraciadamente) la ibas a tener que bañar vos, -agradeciste a Dios y a todos los santos el que Mariana lleve puesta ropa interior oscura-. Se terminó de bañar(la terminaste de bañar, mejor dicho) y ella sola se secó -también agradeciste a Dios que para ese momento Mariana este un poquitito mejor-. Saliste del baño, sin antes decirle que cualquier cosa grite, y la dejaste vistiéndose. Quince minutos después golpeaste la puerta de la habitación donde dormía Mariana.

- Permiso... - entraste y la encontraste sentada en el piso, con las rodillas pegadas a su torso -ya vestida, aclaremos-, y su cabeza escondida entre ellas. Te acercaste y te sentaste a su lado.- La... - no contestó.- Lali... - no contestó pero lograste que te mire. Sus ojos ya no estaban tan rojos como cuando llegaste, pero sus lágrimas no descendieron en ningún momento.- dale, vamos a la cama...
- Perdón.
- Mañana hablamos tranquilos, dale, tenes que dormir... vamos.

La tomaste de las manos y la ayudaste a que se pare, ella se acostó en la cama y vos besaste su frente.

- Descansa, mañana vamos a hablar... esto es solo un tropezón.

Le dedicaste una leve sonrisa y te retiraste de la habitación para dirigirte a la tuya y descansar en paz.
Te despertaste una menos diez de la tarde, te gustaba(gusta) dormir, si. Hiciste las cosas que todos hacemos cuando nos levantamos de dormir: lavarnos los dientes y la cara, hacer lo primero -muy pocas veces hacemos lo segundo cuando recién nos despertamos-, y por último nos vestimos. Emprendiste camino hacia la cocina y te preparaste una chocolatada con galletitas. Mariana, por lo visto, no se había levantado todavía. Desayunaste(almorzaste, da igual) mirando Casados con hijos y luego limpiaste lo usado.

- Buen día... - lo dijo casi en un murmuro.

Estaba pensativa. Entendías el por qué. Le sonreíste dándole a entender que todo estaba bien. No tenías derecho de enojarte y fue por eso que no lo hiciste. Solo te preocupaba y sentías la necesidad de que te de una explicación, pero repetimos, no por reproche, solo querías saber.

- Hola, ¿cómo amaneciste?
- Bien... creo... - silencio.- emm, Peter... - la interrogaste con la mirada.- ¿podemos hablar de lo que pasó anoche?
- Si, obvio La... igual no te sientas obligada a contarme que pasó, solo me gustaría saber. Tampoco pienses que estoy enojado porque no lo estoy, solo me gustaría que me cuentes para seguir ayudándote. Y siempre acordate de esta frase un tropezón no es caída. - sus lágrimas comenzaban a aparecer de a poco.
- Yo... yo... no sé que decirte, perdoname...
- Yo no te tengo que perdonar nada; perdonate vos misma, Lali... - no recibiste respuesta, solo se escuchó su llanto ahogado.- ¿qué te pasó anoche?
- Vi... viste que... que Eli ayer no vino... bue... bueno... tipo once salí a dar una vuelta... necesitaba... - te dedicó una mirada, y entendiste perfectamente lo que necesitaba. Sabías que le costaba decirlo.- estaba muy nerviosa... y... y cuando salí... - su llanto empeoró, vos la tomaste de la mano y la condujiste hacia tu cuerpo, la abrazaste y no la soltaste. Ella necesitaba contención, nada más.- caminé un poco, pero llegando a la plaza... la que fuimos nosotros ayer... y... y me crucé con Rodrigo y Celeste, - quienes le hicieron probar la droga por primera vez y drogarse desde ese momento.- estaban drogándose... y como siempre me invitaron... al principio me resistí, pero... pero después no pude, no me contuve... me cegué... - secaste sus lágrimas con tu pulgar. Te hacías el fuerte, pero tenías un nudo enorme en tu garganta. Y si llorabas vos, no la ibas a ayudar. - no me abandones, por favor...

Lloró y te abrazó fuertemente, solo optó por eso. Pero vos optaste por separarla de tu cuerpo, observarla detenidamente unos segundos, y besarla; besarla como tanto deseabas.
A medida que los segundos pasaban, la velocidad del beso aumentaba. A medida que los minutos pasaban, sus cuerpos pedían más.
Despojándose la ropa, avanzaron hacia tu habitación. Sus respiraciones ya se tornaban agitadas. Sus cuerpos acalorados.
Se hicieron uno... y desde ese día jamás volvieron a ser dos.
Ese sábado quince de agosto floreció el amor entre ustedes. Ese sábado quince de agosto pasó a ser inolvidable en sus vidas.

Mariana. 31 de diciembre, 2038
Hoy, después de tantos años, puedo decir y asegurar que Peter es mi salvador. 
No sé, y tampoco quiero saberlo, qué hubiese sido de mi si él no hubiera bajado de su auto aquel viernes de abril. 
Mi vida se la debo a él, eso lo tengo claro. Gracias a él, hoy puedo decir que las drogas forman parte de mi pasado y allí quedarán. Gracias a él, pude formar una familia, la que tanto soñé. Gracias a él, vivo y disfruto cada momento al máximo.
Lo amo, y es el hombre que elegí para el resto de mi vida, y el que volvería a elegir una y otra vez. 

Hay algo que jamás se lo dije, no sé por qué, tal vez no se dio... él era el único que curaba mi ansiedad, sus besos, sus caricias. Él.
Él es mi adicción de hoy... y por siempre. 

22 mayo, 2012

Un sentimiento único que muy pocos entienden

Laliter, ¡qué palabra! Sagrada para nosotras...
Podrá parecer una exageración para muchos, pero ser Laliter es una de las mejores cosas que nos ocurrió. Sufrimos, y más que cualquier otra, pero lo que ellos nos regalan es insuperable. 
Con una mirada que se dedican, con una sola palabra, logran la felicidad de todas nosotras. 

Ser Laliter es verlos en una foto y sentir esas conocidas mariposas en tu panza. Es relacionar todo de cada uno, para con el otro. Es delirar y jamás perder el humor. Es verlos en un vídeo y llorar de la emoción. Es extrañarlos cada día más. 
Es retener las esperanzas por más de que quieran escaparse

Muchos nos toman como 'las locas, obsesionadas', cuando solo somos fan de una pareja, como cualquiera lo es de una persona. 
Las Laliters, y no llamemos a esto 'ego', tenemos una alegría y una resistencia que no todas la tienen.
Tomamos todo con humor, aunque a veces tengamos nuestras recaídas. 

Porque creemos en esos cinco años, porque confiamos en sus miradas. Por eso bancamos la pareja, por eso RESISTIMOS.

Resistir vale la pena, porque por más de que no vuelvan, sabemos perfectamente que hubo un amor enorme y quedó un cariño gigante.



Sabina

21 mayo, 2012

Cuestionario I

Mi primer cuestionario, espero que para la próxima salga algo mejor y más largo...

1. ¿Lali+Peter=Laliter, o Lali por un lado y Peter por el otro?:
2. Si tenes qué elegir a uno, si o si, ¿a quién elegís?:
3. El mayor recuerdo que te quedó de ellos:
4. ¿Bancas la relación 'Benjali'?:
5. ¿La situación actual te quita o te da esperanzas?:
6. Una palabra que te recuerde mucho a ellos:
7. ¿La separación de TA te quita esperanzas?:
8. Frase que te recuerde a ellos:
9. ¿Sacás tus propias conclusiones o crees todo lo que se dice?:
10. ¿Qué pensas de las benjalis?:
11. Sinceramente, ¿sigue habiendo amor entre L&P o solo quedó un gran cariño?:
12. Deliremos... vos estás de novia con Peter, ¿te bancarías que te deje por Lali?:
13. Lali está con Benjamín, ¿preferís qué, por el momento, Peter también este en pareja?:
14. ¿Resistencia o confiar en el destino y no estar tan pendiente?:
15. ¿Cuándo menos lo esperas llega?:
16. Sinceramente, ¿le ves futuro a 'Benjali'?:
17. Muchos piensas que Lali está cambiada, ¿crees que ese 'cambio' es por madurez?:
18. ¿Notas un cambio parecido en Peter?:
19. Mejor año de su noviazgo:
20. Laliter, ¿qué significa ese término para vos?:

02 enero, 2012

"Así está escrito"

El destino ya está escrito, solo hay que dejarse llevar...



- ¡Ya sé! - gritaste emocionada mientras te depilabas una ceja. - Ésta noche ni bien lo veo lo acorralo contra la pared y le bailo Ai se eu te pego...

- No, no, no. Malisimo. - dijo Eugenia, tu mejor amiga, mientras apoyaba sobre su pierna una banda con cera. - No lo tenes que calentar Mariana, lo tenes que enamorar ¡Ay la puta madre! Esto de no tener macho hace que ni toque la cera che. Me voy a tener que depilar más seguido...

- ¿Querés que te depile yo?

- No, que la última vez me metiste cera hasta en la pestaña.

- Bueno nena ¡que querés! vos no te quedabas quieta. Dale, sigamos con el plan... ¡Ay! ¡CANDE AND...!

- ¿Eh? ¿Cande? ¿Dónde?

- ¿Te dije alguna vez que odio qué me cortes las frases? ¿No? Bueno... ahora lo sabes. ¿Puedo contarte mi maravilloso plan? - tu amiga asintió. - Como te decía... - timbre. - pero la puta madre que los pario a todos, ¿quién mierda viene a joder?

- Amiga... ¿te puedo decir algo? - la miraste. - No se por qué siento que hoy fracasas.

- Si, mal. Yo también siento lo mismo,  hoy es mi día. Hoy lo enamoro a Peter... Ah, ¿fracaso? ¿vos decís? Mira... y yo siento que hoy te quedas pelada ¡nena no ayudas! - te paraste del sillón y te dirigiste hacia la puerta, cuando estabas llegando suena por segunda vez el timbre. Abriste. - Hola...

- Hola Marianita. ¿Cómo estás querida, tanto tiempo? - si, era la amiga de tu abuela ¿que hacía en tu casa? no lo sabías.

- Hola Pochola. ¿Que quiere?

- ¡Pero que grande que estas Marianita! - no podías creerlo, la habías visto dos días atrás. Y tu humor no toleraba nada.

- Si, ¿vio? crecí ocho centímetros en tres días... increíble. ¡Parece que el Danonino me hizo efecto!

- ¡Ay que divina! siempre igual vos, ese humor no te lo saca nadie. Tu abuela era así antes, vivía haciendo chistes, pero ahora está como más...

- Eh, Pochola se me quema la comida.

- ¿Comida? Pero si son las seis y veintiocho de la tarde querida...

- Pero yo como temprano Pochola. Chau, que le vaya bien.

Y sin pensarlo le cerraste la puerta en la cara.

- Pero que vieja de mierda... ¡pobre! me dio lastima. Es divina pero se pone pesada la hija de puta.

- No se si te diste cuenta, pero estás puteando desde que llegué...

- Bueno, si te molesta ahí tenes la puerta.

- ¡Apa! Con ese humor lo vas a espantar a mi amiguito esta noche.

- Ay, me hiciste acordar. ¿Que hago a la noche?

- Ya fue... bailale Ai se eu te pego un rato, después le chupas la pij... - la interrumpiste.

- ¡Si, SI, SI. YA ENTENDÍ EUGE! Es de no creer, vos eras la que hasta recién me decía que tenía que enamorarlo, no calentarlo... hello.

- Y bueno mamita, entonces no sé, ponete esos aros de perlas doradas que te regalo tu abuela Licha que seguro lo enamoras. - largaste la carcajada y ella se contagió de vos.

- ¡Sos forra! Pobre mi abuela...

Se les pasó la tarde así, jodiendo y divirtiendose. La noche se hizo presente, te diste un buen baño de treinta minutos y saliste renovada. Te encremaste de pies a cabeza; bah, en realidad no tanto, pero si lo suficiente; y comenzaste a vestirte bien yegua según Eugenia. Tipo diez te pasaron a buscar ella junto a Candela y Rocío en el auto de la última; y partieron hacia lo de Agustín=saliente de Candela=mejor amigo de Peter, donde comerían, donde harían la previa y donde se encontraba Peter=tu ex=el amor de tu vida.

- Bueeeenas... - dijiste al tiempo que pasabas al living donde se encontraban los hombres/caños. No hacía mucho que conocías a esos hombres/caños (no hablo de Peter, ya sabemos que es tu ex Mariana) pero tu novergüenza te acompañaba en todo.

- Hello boys! - esa era Candela, claro ¿quién si no?

Después de saludarse entre todos tomaron asiento (vos y tu novergüenza se sentaron al lado de Juan Pedro a próposito, obvio) y se dispusieron a comer y beber.

- ¿No sería tan amable de alcanzarme una porción de pizza napolitana? - le dijiste a Peter/tu ex/el amor de tu vida, quien te miro raro. - Bueno che... quería hacerme la formal. Dale, alcanzame la pizza y que no tenga mucho oregano porque despues me queda en los dientes y no me lo puedo sacar.

- No cambias más vos eh... seguis hablando igual o más que antes. - te alcanzó la pizza. Lo miraste mal. No le contestaste. Miraste para delante. - Ay, ¿se enojó la nena? - él sabía perfectamente que no te gustaba que te jodan con tu defecto de hablarmucho.

- ¿Las mujeres? ¿Novia? ¿Algo? - te miró raro, segunda vez en la noche. - ¿Qué? ¡Jodeme! Te dije que la pizza con mucho orégano no la quería, ¿en qué diente lo tengo?

- No tenes nada.

- Ah, ¿y por qué me miras con esa cara de tenesunoreganoeneldiente? - te miro raro, tercera vez en la noche. - Okey, dejo de hablar, ya sé que no me aguantas más. Dale, seguí comiendo o sino callame... Eh, así callame de meterme una pizza en la boca o un pan, aunque prefiero pizza pero el pan también me gusta...


Vos y tus tres amigas bailando locamente en el medio de boliche. Ai se eu te pego empezó a sonar, fue inevitable que no miraras a tu amiga y juntas comiencen a reir.
Candela se fue con Agustín/su algo. Rochi y Euge se fueron para la barra a tomar algo. Y vos te dirigiste al baño... ibas caminando y te frenaste a mitad de camino. Te llamo la atención que haya al rededor de quince personas amontonadas en un rincón, te acercaste y pudiste divisar a un tipo firmando autógrafos y sacandose fotos con la gente. Miraste bien y no podías creerlo, Benjamín Amadeo. Te acercaste todavía más, lo observaste detenidamente y muchas cosas se te vinieron a la mente señorcaradepapadetoystory kingkong chimpancé viejo homohabilis. Nada se compara con el bombón que te comiste durante todo un año.

- ¡Lali, Lali! - llegó corriendo tu amiga más flaca. - Está Benja Amadeo allá, no sabes lo que es. Un bombón...

- Hija de puta, tenías que ser vos... ya lo ví y es un bagallo.

- ¿De qué hablan? - llegó Eugenia.

- Del bombón de Benja Amadeo. - haciendole burla a tu amiga.

- Si, me saque una foto con él. Tiene un aliento el puto. Me dio asco y borré la foto.

- Ay gordi... es divino. Unos ojasos tiene.

- Si, lo único. Pero el aliento me quemó los pelos de la nariz...

No fuiste al baño, te quedaste observando como tu amor se comía a una rubia... pensaste en comerte al homohabilisenvejecido de Benjamín Amadeo, pero no, antes preferías garcharte a Pachano.
Una mezcla de sentimientos te atacaron: bronca, odio, tristeza, amor, amor y más amor. Lo amabas y nada cambiaría eso.
Pocos segundos bastaron para que la primer lágrima cayera, pocos segundos bastaron para encontrarte sentada en el piso del patio de aquel boliche. Y pocos minutos bastaron para encontrarte con Pedro sentado a tu lado. ¿Y la rubia? pensaste por dentro.

- ¿Qué te pasa La? ¿Estas llorando? - negaste y miraste para el costado que él no se encontraba. - ¿No me queres contar que te pasa? - negaste otra vez. - ¿No confías en mí? - lo miraste a los ojos y más lágrimas cayeron.

- Si.

- Está bien, sabés que esa promesa que te hice hace unos meses atrás pienso cumplirla...

"... yo quiero decirte que aunque todo se termine acá, siempre voy a estar con vos en lo que necesites. Te lo prometo ..."

Asentiste. - Gracias. Pensé que ya se te había olvidado todo lo que vivimos.

- Jamás me voy a olvidar.

- ¿Jamás?

- Jamás.

- ¿Me seguis queriendo como antes? - te miró y asintió. - ¿Y por qué no estamos juntos entonces?

- Tiempo al tiempo. - y esas respuestas que solo él las tenía que te dejaban regulando.

- ¿Crees que algún día podríamos volver a ser los de antes? - lo extrañabas tanto.

- Eso se verá, por ahora dejemos todo como está. - y otra vez comenzaban a caerte las lagrimas como lluvia. Te paraste y él se paró atrás tuyo.

- Pero Peter, vos no entendés que yo no aguanto más, yo te extraño, extraño todo de vos, extraño nuestra relación, extraño tus celos, extraño todo. Yo quiero olvidarme de vos y no puedo, ¡no logro olvidarte! Vos estás haciendo la tuya pero yo no puedo hacer la mía, ¿por qué? no sé. Siento culpa de estar con alguién. - le hablabas llorando y lo tomabas de la camisa, querías que te entienda de una buena vez. Él te miraba apenado y secaba tus lagrimas.

- No llores más, vas a ver que más adelante vas a agradecer todo este respiro a nuestra relación. Confiá en mi.

Lo miraste unos segundos y te tiraste en sus brazos formando un lindo abrazo, un abrazo que extrañabas. Unos pocos minutos después te separaste y secaste tus lagrimas... enfocaste tus ojos en los de él y sin pensarlo le pediste eso que tanto deseabas...

- ¿Te puedo dar un último-primer beso? - le rogaste con tu puchero convencedor. Te sonrío levemente y vos le devolviste la sonrisa.

- Si, per...

Y no lo dejaste terminar, te avalanzaste sobre él uniendo los labios. Se besaban tranquilos y desesperados a la vez, ambos se extrañaban. Pero vos no sabías que él tenía razón, vos no sabías que más adelante agradecerías aquel notanmaldito tiempo.
Cinco minutos en los que no se separaron ni para respirar, cinco minutos en que sus lenguas iban y veían sin parar, un beso de cinco minutos que les revolvió todo.

- Bueno... listo porque te subo al auto y te llevo a mi casa y lo hacemos asi de una. - la confiaza seguía intacta, claramente.

- Llevame. - le dijiste tocando todo su torso por debajo de la remera.

- Estoy en absitencia sexual Mariana, no te aproveches de mi calentura.

- ¿Abstinencia sexual? Pff, no te la crees ni vos.

Y esta vez fue él quien se abalanzó hacia vos haciendo chocar ambas bocas. Se estaban comiendo, literalmente. Te apoyo contra la pared besandote el cuello, te hacía olvidar completamente que a tu alrededor había gente mirando la escena pornográfica que platicaban ambos. Lo tomaste por la cara y buscaste su boca desesperadamente, tus manos acariciaban su cuello y las manos de él recorrían tu cintura.


Subiste koalamente arriba de él y así se dirigieron a su habitación, tu remera ya había quedado en el camino, su camisa también. Te apoyo suavemente en la cama sin despegar sus bocas y te sacó la pollera. Ya conocían sus cuerpos de pe a pa, vergüenza no había.
A la medida que humedecias su cuello con tus besos, también desabrochabas su jean.
A la medida que él besaba tu cuello y un poco más abajo, también desabrochaba tu corpiño.
A la medida que vos disfrutabas de tocar su gran espalda, él disfrutaba de besar tus pechos.
A la medida que él sacaba tu bombacha, también aprovechaba para besar tu panza.
A la medida que vos sacabas su bóxer, también besabas su pecho.
A la medida que él entraba en tu cuerpo, vos lo ibas sintiendo dentro tuyo.
A la medida que vos te retorcías de placer, él también lo hacía.
A la medida, estamos hechos a la medida; diría Arjona.

- Yo solo te pedí un beso... mirá donde y como terminamos. - tu cabeza permanecía en su pecho y tus brazos rodeando su cintura, sintiendo todos los latidos de su corazón.

- Me revolviste todo.

- ¡Ay! ¿Querés vomitar? - y su risa provocó un desentendido en vos.

- Me refiero a que me revolviste todos los sentimientos... Si antes dudaba, ahora confirmo que sigo igual o más enamorado. Vas a ver que todo este tiempo que estuvimos separados nos va a servir. No pienses en que vamos a volver ahora, eso dejemos que fluya. Que se de cuando se tenga que dar ¿si? - asentiste.

- Si, yo ya con esto que acaba de pasar me conformo. Por el momento obvio, en un tiempito vas a volver a ser mio... - ambos rieron. - ¿Te puedo decir algo? No te lo digo para que vos también me lo digas ni nada parecido. Te lo digo porque siento la necesidad de decirtelo... - sonrío.

- Decime. - te escondiste en su cuello y largaste aquello que querías decir desde que se besaron por primera vez en la noche.

- Te amo.


- ¡Chicas! ¿me van a escuchar o van a seguir discutiendo por quién usa la taza de Manny a la obra?

- Si, si amiga. Te escuchamos. Pero yo uso la taza de Manny, vos Euge usa la de Mickey y Minnie.

- ¿Y yo?

- Vos la de Winnie Pooh, Ro. Bueno, ahora habla Lalu.

- Gracias Cande. - le dijiste irónica. - Bueno, ¿vieron que anoche desaparecí de un momento al otro?

- Si, después haceme acordar que te mato. ¡Podrías haber avisado nena! - la rubia noteñida siempre se preocupaba por todo.

- Si es verd...

- Bueno ¡basta! - gritaste enojada. - ¿Me van a escuchar? - ninguna contestó. - Bue, como les decía. Anoche desaparecí porque me fui con Peter...

- ¡¿WTF?!

- Les cuento todo como fue... estaban ustedes discutiendo por el homohabilisenvejecido y yo estaba por ir al baño, pero justo veo a Peter comiendose a una rubia y como que me re amargue. Me agarro una angustia terrible, y como no quería que ustedes me vean llorando me fui al patio. Y de un momento al otro lo tenía al lado preguntándome que me pasaba, por qué lloraba.

- ¿A quién tenías al lado?

- ¿Cande vos sos corta? A Peter amor. - le dijiste obvia. - Y bueno, hablamos de nuestra relación y yo no paraba de llorar, no sé por qué, tenía alta angustia. Entonces le pedí si me podía dar un beso...

- No, no. Te fuiste al carajo, Mariana no le podes pedir un beso a tu ex.

- ¡Sh, callate! Chapamos ahí un rato y como que quedo re quenchi, me dijo que paré y que se yo, pero seguimos chapando con todo. Y bue, como quedamos re calientes nos fuimos a su casa y lo hicimos.

- Ay Laluchis... que emoción, tienen que volver. Eran la pareja perfecta, bah, son. - le sonreíste a Cande.

- Y yo que pensé que hoy fracasabas che... te lo terminaste garchando.

- Ya sabes que para la próxima no tenes que acotar nada. ¿Vos Cande? ¿Que onda con Agus? - Cande iba a contestarme pero la interrumpió Eugenia.

- Che, menos mal que ayer me depile los bigotes... me comí a Nico.


Tres días habían pasado de aquella maravillosa noche.
Te encontrabas durmiendo la siesta en tu cama; eran las cinco y quince cuando te despertaste a causa de algo, o de alguien mejor dicho. Sentías un brazo rodear tu cintura, sentías una mano acariciando tu panza. Te diste vuelta asustada y te encontraste con lo más lindo que te podía pasar...

- Buenas tardes... - no entendías que hacía él acostado junto a vos. - ¿no me pensas saludar?

Acercaste tu cara a la de él para besar su mejilla. Pero ese beso nunca llegó, o sí, si llego. Pero no precisamente donde vos te dirigías. Estabas en shock, él te besaba tranquilo y vos le seguías el beso como podías. Te separaste aún más confundida. Lo miraste raro y él te sonrío.

- Sh, no digas nada. Vine porque te quería dar un sorpresa... - y qué sorpresa... pensaste por dentro. - y te quería decir que te amo, si, te amo como a nadie. Sos la mujer que quiero para siempre, ya está, basta de tiempos, basta de todo, te extraño.

- Es una joda, ¿no? Si, dale... decile que ya pueden salir los camarografos. Si, si. Es eso. - dijiste mirando para todos lados. - ¡Salgan! - gritaste, pero nadie salió.

- No es ninguna joda. Aunque si queres me voy, no sé... decime vos.

- No es una joda... - pensaste. - ¿un sueño tampoco?

- No es ni una joda, ni un sueño, ni nada. ¿Volvemos a ser la parejita más feliz de mundo? - y no aguantaste la sonrisa, salió por inercia.

- No lo puedo creer... Ay te amo, te amo, te amo.

Te subiste arriba de él y lo besaste con todas tus ganas.

- ¿Volvemos asi de volver? ¿Novios, novios?

- Novios, novios. - te afirmó.

Pegaste un grito y lo abrazaste acostada así como estabas, arriba de él.

- Te amo mucho, y jamás deje de hacerlo.

- Yo también te amo MI AMOR.

- Repetí, repetí lo último, por fis. - cerraste los ojos, esperando escuchar otra vez ese mi amor que hace mucho no escuchabas.

- Mi amor; mio y de nadie más.

- Ay pero que hermoso, - y le agarraste uno de sus cachetes mientras besabas su boca. - ¿quién te abrió?

- Tu mamá, pero ya se fue.

- ¿No hay nadie?

- Nadie, nadie. - rieron y se besaron intensamente.

- Habrá que recuperar el tiempo perdido.

Giró con vos arriba dejandote abajo. Se besaron, se tocaron, se acariciaron, se abrazaron, se hicieron el amor. Se amaron, se aman y se amarán... porque así está escrito.

13 noviembre, 2011

"El sapo Benshu" - Letra

Yo tengo un sapo que se llama Benshu,
que come y come por todo el jardín.
No tiene pene y tiene altos cuernos...
son muy largos y no tienen fin.

Le digo Benshu veni y él come, come...
Benshu tomá y el come, come...
Benshu pará y el come, come...
Vas a engordar, vas a engordar.

Le digo Benshu veni y él come, come...
Benshu tomá y el come, come...
Benshu pará y el come, come...
Vas a engordar, vas a engordar.

Y cuando llueve come muchos mocos,
y vive en twitter como un boludín.
No tiene pene y tiene altos cuernos,
son muy largos y no tienen fin.

Le digo Benshu veni y él come, come...
Benshu tomá y el come, come...
Benshu pará y el come, come...
vas a engordar, vas a engordar.

Le digo Benshu veni y él come, come...
Benshu tomá y el come, come...
Benshu pará y el come, come...
vas a engordar, vas a engordar.