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02 enero, 2012

"Así está escrito"

El destino ya está escrito, solo hay que dejarse llevar...



- ¡Ya sé! - gritaste emocionada mientras te depilabas una ceja. - Ésta noche ni bien lo veo lo acorralo contra la pared y le bailo Ai se eu te pego...

- No, no, no. Malisimo. - dijo Eugenia, tu mejor amiga, mientras apoyaba sobre su pierna una banda con cera. - No lo tenes que calentar Mariana, lo tenes que enamorar ¡Ay la puta madre! Esto de no tener macho hace que ni toque la cera che. Me voy a tener que depilar más seguido...

- ¿Querés que te depile yo?

- No, que la última vez me metiste cera hasta en la pestaña.

- Bueno nena ¡que querés! vos no te quedabas quieta. Dale, sigamos con el plan... ¡Ay! ¡CANDE AND...!

- ¿Eh? ¿Cande? ¿Dónde?

- ¿Te dije alguna vez que odio qué me cortes las frases? ¿No? Bueno... ahora lo sabes. ¿Puedo contarte mi maravilloso plan? - tu amiga asintió. - Como te decía... - timbre. - pero la puta madre que los pario a todos, ¿quién mierda viene a joder?

- Amiga... ¿te puedo decir algo? - la miraste. - No se por qué siento que hoy fracasas.

- Si, mal. Yo también siento lo mismo,  hoy es mi día. Hoy lo enamoro a Peter... Ah, ¿fracaso? ¿vos decís? Mira... y yo siento que hoy te quedas pelada ¡nena no ayudas! - te paraste del sillón y te dirigiste hacia la puerta, cuando estabas llegando suena por segunda vez el timbre. Abriste. - Hola...

- Hola Marianita. ¿Cómo estás querida, tanto tiempo? - si, era la amiga de tu abuela ¿que hacía en tu casa? no lo sabías.

- Hola Pochola. ¿Que quiere?

- ¡Pero que grande que estas Marianita! - no podías creerlo, la habías visto dos días atrás. Y tu humor no toleraba nada.

- Si, ¿vio? crecí ocho centímetros en tres días... increíble. ¡Parece que el Danonino me hizo efecto!

- ¡Ay que divina! siempre igual vos, ese humor no te lo saca nadie. Tu abuela era así antes, vivía haciendo chistes, pero ahora está como más...

- Eh, Pochola se me quema la comida.

- ¿Comida? Pero si son las seis y veintiocho de la tarde querida...

- Pero yo como temprano Pochola. Chau, que le vaya bien.

Y sin pensarlo le cerraste la puerta en la cara.

- Pero que vieja de mierda... ¡pobre! me dio lastima. Es divina pero se pone pesada la hija de puta.

- No se si te diste cuenta, pero estás puteando desde que llegué...

- Bueno, si te molesta ahí tenes la puerta.

- ¡Apa! Con ese humor lo vas a espantar a mi amiguito esta noche.

- Ay, me hiciste acordar. ¿Que hago a la noche?

- Ya fue... bailale Ai se eu te pego un rato, después le chupas la pij... - la interrumpiste.

- ¡Si, SI, SI. YA ENTENDÍ EUGE! Es de no creer, vos eras la que hasta recién me decía que tenía que enamorarlo, no calentarlo... hello.

- Y bueno mamita, entonces no sé, ponete esos aros de perlas doradas que te regalo tu abuela Licha que seguro lo enamoras. - largaste la carcajada y ella se contagió de vos.

- ¡Sos forra! Pobre mi abuela...

Se les pasó la tarde así, jodiendo y divirtiendose. La noche se hizo presente, te diste un buen baño de treinta minutos y saliste renovada. Te encremaste de pies a cabeza; bah, en realidad no tanto, pero si lo suficiente; y comenzaste a vestirte bien yegua según Eugenia. Tipo diez te pasaron a buscar ella junto a Candela y Rocío en el auto de la última; y partieron hacia lo de Agustín=saliente de Candela=mejor amigo de Peter, donde comerían, donde harían la previa y donde se encontraba Peter=tu ex=el amor de tu vida.

- Bueeeenas... - dijiste al tiempo que pasabas al living donde se encontraban los hombres/caños. No hacía mucho que conocías a esos hombres/caños (no hablo de Peter, ya sabemos que es tu ex Mariana) pero tu novergüenza te acompañaba en todo.

- Hello boys! - esa era Candela, claro ¿quién si no?

Después de saludarse entre todos tomaron asiento (vos y tu novergüenza se sentaron al lado de Juan Pedro a próposito, obvio) y se dispusieron a comer y beber.

- ¿No sería tan amable de alcanzarme una porción de pizza napolitana? - le dijiste a Peter/tu ex/el amor de tu vida, quien te miro raro. - Bueno che... quería hacerme la formal. Dale, alcanzame la pizza y que no tenga mucho oregano porque despues me queda en los dientes y no me lo puedo sacar.

- No cambias más vos eh... seguis hablando igual o más que antes. - te alcanzó la pizza. Lo miraste mal. No le contestaste. Miraste para delante. - Ay, ¿se enojó la nena? - él sabía perfectamente que no te gustaba que te jodan con tu defecto de hablarmucho.

- ¿Las mujeres? ¿Novia? ¿Algo? - te miró raro, segunda vez en la noche. - ¿Qué? ¡Jodeme! Te dije que la pizza con mucho orégano no la quería, ¿en qué diente lo tengo?

- No tenes nada.

- Ah, ¿y por qué me miras con esa cara de tenesunoreganoeneldiente? - te miro raro, tercera vez en la noche. - Okey, dejo de hablar, ya sé que no me aguantas más. Dale, seguí comiendo o sino callame... Eh, así callame de meterme una pizza en la boca o un pan, aunque prefiero pizza pero el pan también me gusta...


Vos y tus tres amigas bailando locamente en el medio de boliche. Ai se eu te pego empezó a sonar, fue inevitable que no miraras a tu amiga y juntas comiencen a reir.
Candela se fue con Agustín/su algo. Rochi y Euge se fueron para la barra a tomar algo. Y vos te dirigiste al baño... ibas caminando y te frenaste a mitad de camino. Te llamo la atención que haya al rededor de quince personas amontonadas en un rincón, te acercaste y pudiste divisar a un tipo firmando autógrafos y sacandose fotos con la gente. Miraste bien y no podías creerlo, Benjamín Amadeo. Te acercaste todavía más, lo observaste detenidamente y muchas cosas se te vinieron a la mente señorcaradepapadetoystory kingkong chimpancé viejo homohabilis. Nada se compara con el bombón que te comiste durante todo un año.

- ¡Lali, Lali! - llegó corriendo tu amiga más flaca. - Está Benja Amadeo allá, no sabes lo que es. Un bombón...

- Hija de puta, tenías que ser vos... ya lo ví y es un bagallo.

- ¿De qué hablan? - llegó Eugenia.

- Del bombón de Benja Amadeo. - haciendole burla a tu amiga.

- Si, me saque una foto con él. Tiene un aliento el puto. Me dio asco y borré la foto.

- Ay gordi... es divino. Unos ojasos tiene.

- Si, lo único. Pero el aliento me quemó los pelos de la nariz...

No fuiste al baño, te quedaste observando como tu amor se comía a una rubia... pensaste en comerte al homohabilisenvejecido de Benjamín Amadeo, pero no, antes preferías garcharte a Pachano.
Una mezcla de sentimientos te atacaron: bronca, odio, tristeza, amor, amor y más amor. Lo amabas y nada cambiaría eso.
Pocos segundos bastaron para que la primer lágrima cayera, pocos segundos bastaron para encontrarte sentada en el piso del patio de aquel boliche. Y pocos minutos bastaron para encontrarte con Pedro sentado a tu lado. ¿Y la rubia? pensaste por dentro.

- ¿Qué te pasa La? ¿Estas llorando? - negaste y miraste para el costado que él no se encontraba. - ¿No me queres contar que te pasa? - negaste otra vez. - ¿No confías en mí? - lo miraste a los ojos y más lágrimas cayeron.

- Si.

- Está bien, sabés que esa promesa que te hice hace unos meses atrás pienso cumplirla...

"... yo quiero decirte que aunque todo se termine acá, siempre voy a estar con vos en lo que necesites. Te lo prometo ..."

Asentiste. - Gracias. Pensé que ya se te había olvidado todo lo que vivimos.

- Jamás me voy a olvidar.

- ¿Jamás?

- Jamás.

- ¿Me seguis queriendo como antes? - te miró y asintió. - ¿Y por qué no estamos juntos entonces?

- Tiempo al tiempo. - y esas respuestas que solo él las tenía que te dejaban regulando.

- ¿Crees que algún día podríamos volver a ser los de antes? - lo extrañabas tanto.

- Eso se verá, por ahora dejemos todo como está. - y otra vez comenzaban a caerte las lagrimas como lluvia. Te paraste y él se paró atrás tuyo.

- Pero Peter, vos no entendés que yo no aguanto más, yo te extraño, extraño todo de vos, extraño nuestra relación, extraño tus celos, extraño todo. Yo quiero olvidarme de vos y no puedo, ¡no logro olvidarte! Vos estás haciendo la tuya pero yo no puedo hacer la mía, ¿por qué? no sé. Siento culpa de estar con alguién. - le hablabas llorando y lo tomabas de la camisa, querías que te entienda de una buena vez. Él te miraba apenado y secaba tus lagrimas.

- No llores más, vas a ver que más adelante vas a agradecer todo este respiro a nuestra relación. Confiá en mi.

Lo miraste unos segundos y te tiraste en sus brazos formando un lindo abrazo, un abrazo que extrañabas. Unos pocos minutos después te separaste y secaste tus lagrimas... enfocaste tus ojos en los de él y sin pensarlo le pediste eso que tanto deseabas...

- ¿Te puedo dar un último-primer beso? - le rogaste con tu puchero convencedor. Te sonrío levemente y vos le devolviste la sonrisa.

- Si, per...

Y no lo dejaste terminar, te avalanzaste sobre él uniendo los labios. Se besaban tranquilos y desesperados a la vez, ambos se extrañaban. Pero vos no sabías que él tenía razón, vos no sabías que más adelante agradecerías aquel notanmaldito tiempo.
Cinco minutos en los que no se separaron ni para respirar, cinco minutos en que sus lenguas iban y veían sin parar, un beso de cinco minutos que les revolvió todo.

- Bueno... listo porque te subo al auto y te llevo a mi casa y lo hacemos asi de una. - la confiaza seguía intacta, claramente.

- Llevame. - le dijiste tocando todo su torso por debajo de la remera.

- Estoy en absitencia sexual Mariana, no te aproveches de mi calentura.

- ¿Abstinencia sexual? Pff, no te la crees ni vos.

Y esta vez fue él quien se abalanzó hacia vos haciendo chocar ambas bocas. Se estaban comiendo, literalmente. Te apoyo contra la pared besandote el cuello, te hacía olvidar completamente que a tu alrededor había gente mirando la escena pornográfica que platicaban ambos. Lo tomaste por la cara y buscaste su boca desesperadamente, tus manos acariciaban su cuello y las manos de él recorrían tu cintura.


Subiste koalamente arriba de él y así se dirigieron a su habitación, tu remera ya había quedado en el camino, su camisa también. Te apoyo suavemente en la cama sin despegar sus bocas y te sacó la pollera. Ya conocían sus cuerpos de pe a pa, vergüenza no había.
A la medida que humedecias su cuello con tus besos, también desabrochabas su jean.
A la medida que él besaba tu cuello y un poco más abajo, también desabrochaba tu corpiño.
A la medida que vos disfrutabas de tocar su gran espalda, él disfrutaba de besar tus pechos.
A la medida que él sacaba tu bombacha, también aprovechaba para besar tu panza.
A la medida que vos sacabas su bóxer, también besabas su pecho.
A la medida que él entraba en tu cuerpo, vos lo ibas sintiendo dentro tuyo.
A la medida que vos te retorcías de placer, él también lo hacía.
A la medida, estamos hechos a la medida; diría Arjona.

- Yo solo te pedí un beso... mirá donde y como terminamos. - tu cabeza permanecía en su pecho y tus brazos rodeando su cintura, sintiendo todos los latidos de su corazón.

- Me revolviste todo.

- ¡Ay! ¿Querés vomitar? - y su risa provocó un desentendido en vos.

- Me refiero a que me revolviste todos los sentimientos... Si antes dudaba, ahora confirmo que sigo igual o más enamorado. Vas a ver que todo este tiempo que estuvimos separados nos va a servir. No pienses en que vamos a volver ahora, eso dejemos que fluya. Que se de cuando se tenga que dar ¿si? - asentiste.

- Si, yo ya con esto que acaba de pasar me conformo. Por el momento obvio, en un tiempito vas a volver a ser mio... - ambos rieron. - ¿Te puedo decir algo? No te lo digo para que vos también me lo digas ni nada parecido. Te lo digo porque siento la necesidad de decirtelo... - sonrío.

- Decime. - te escondiste en su cuello y largaste aquello que querías decir desde que se besaron por primera vez en la noche.

- Te amo.


- ¡Chicas! ¿me van a escuchar o van a seguir discutiendo por quién usa la taza de Manny a la obra?

- Si, si amiga. Te escuchamos. Pero yo uso la taza de Manny, vos Euge usa la de Mickey y Minnie.

- ¿Y yo?

- Vos la de Winnie Pooh, Ro. Bueno, ahora habla Lalu.

- Gracias Cande. - le dijiste irónica. - Bueno, ¿vieron que anoche desaparecí de un momento al otro?

- Si, después haceme acordar que te mato. ¡Podrías haber avisado nena! - la rubia noteñida siempre se preocupaba por todo.

- Si es verd...

- Bueno ¡basta! - gritaste enojada. - ¿Me van a escuchar? - ninguna contestó. - Bue, como les decía. Anoche desaparecí porque me fui con Peter...

- ¡¿WTF?!

- Les cuento todo como fue... estaban ustedes discutiendo por el homohabilisenvejecido y yo estaba por ir al baño, pero justo veo a Peter comiendose a una rubia y como que me re amargue. Me agarro una angustia terrible, y como no quería que ustedes me vean llorando me fui al patio. Y de un momento al otro lo tenía al lado preguntándome que me pasaba, por qué lloraba.

- ¿A quién tenías al lado?

- ¿Cande vos sos corta? A Peter amor. - le dijiste obvia. - Y bueno, hablamos de nuestra relación y yo no paraba de llorar, no sé por qué, tenía alta angustia. Entonces le pedí si me podía dar un beso...

- No, no. Te fuiste al carajo, Mariana no le podes pedir un beso a tu ex.

- ¡Sh, callate! Chapamos ahí un rato y como que quedo re quenchi, me dijo que paré y que se yo, pero seguimos chapando con todo. Y bue, como quedamos re calientes nos fuimos a su casa y lo hicimos.

- Ay Laluchis... que emoción, tienen que volver. Eran la pareja perfecta, bah, son. - le sonreíste a Cande.

- Y yo que pensé que hoy fracasabas che... te lo terminaste garchando.

- Ya sabes que para la próxima no tenes que acotar nada. ¿Vos Cande? ¿Que onda con Agus? - Cande iba a contestarme pero la interrumpió Eugenia.

- Che, menos mal que ayer me depile los bigotes... me comí a Nico.


Tres días habían pasado de aquella maravillosa noche.
Te encontrabas durmiendo la siesta en tu cama; eran las cinco y quince cuando te despertaste a causa de algo, o de alguien mejor dicho. Sentías un brazo rodear tu cintura, sentías una mano acariciando tu panza. Te diste vuelta asustada y te encontraste con lo más lindo que te podía pasar...

- Buenas tardes... - no entendías que hacía él acostado junto a vos. - ¿no me pensas saludar?

Acercaste tu cara a la de él para besar su mejilla. Pero ese beso nunca llegó, o sí, si llego. Pero no precisamente donde vos te dirigías. Estabas en shock, él te besaba tranquilo y vos le seguías el beso como podías. Te separaste aún más confundida. Lo miraste raro y él te sonrío.

- Sh, no digas nada. Vine porque te quería dar un sorpresa... - y qué sorpresa... pensaste por dentro. - y te quería decir que te amo, si, te amo como a nadie. Sos la mujer que quiero para siempre, ya está, basta de tiempos, basta de todo, te extraño.

- Es una joda, ¿no? Si, dale... decile que ya pueden salir los camarografos. Si, si. Es eso. - dijiste mirando para todos lados. - ¡Salgan! - gritaste, pero nadie salió.

- No es ninguna joda. Aunque si queres me voy, no sé... decime vos.

- No es una joda... - pensaste. - ¿un sueño tampoco?

- No es ni una joda, ni un sueño, ni nada. ¿Volvemos a ser la parejita más feliz de mundo? - y no aguantaste la sonrisa, salió por inercia.

- No lo puedo creer... Ay te amo, te amo, te amo.

Te subiste arriba de él y lo besaste con todas tus ganas.

- ¿Volvemos asi de volver? ¿Novios, novios?

- Novios, novios. - te afirmó.

Pegaste un grito y lo abrazaste acostada así como estabas, arriba de él.

- Te amo mucho, y jamás deje de hacerlo.

- Yo también te amo MI AMOR.

- Repetí, repetí lo último, por fis. - cerraste los ojos, esperando escuchar otra vez ese mi amor que hace mucho no escuchabas.

- Mi amor; mio y de nadie más.

- Ay pero que hermoso, - y le agarraste uno de sus cachetes mientras besabas su boca. - ¿quién te abrió?

- Tu mamá, pero ya se fue.

- ¿No hay nadie?

- Nadie, nadie. - rieron y se besaron intensamente.

- Habrá que recuperar el tiempo perdido.

Giró con vos arriba dejandote abajo. Se besaron, se tocaron, se acariciaron, se abrazaron, se hicieron el amor. Se amaron, se aman y se amarán... porque así está escrito.

2 comentarios:

  1. Aaaaaaaaai no sos una grosa ame, tu corto.

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  2. Un corto mejor que el otro! me lo lei todos! estupendos =)
    si subis alguno mas avisame
    un beso
    Juli♥
    twitter: @amorxca

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