En la vida todos tenemos como meta la felicidad.
No dejes de buscarla, la encontrarás.
¿Embarazada? ¿Yo? No puede ser, embarazada y de una persona con la cual sufro y soy feliz a la vez. De una persona drogadicta de la cual me puedo esperar desde un beso y un abrazo hasta un golpe, si. Una persona que no le importa absolutamente nada, ni siquiera su propia vida. ¿Que voy a hacer con un bebé a los quince años?¿Cómo lo tomará él? ¿Le digo? Si, tiene todo el derecho de saberlo. ¿Qué le digo a mis viejos? ¿Y a mi hermano? ¿Me pediran el aborto? No, yo jamás haría eso. Puedo ser chica, pero abortar no. Pase lo que pase, pienso seguir sola si es lo que me toca...
Mis lagrimas empezaron a caer de a poquito y cada vez más fuerte. Sola en mi casa, sentada en el piso del baño con el test de embarazo en la mano indicando que había dado positivo, llorando con todas mis fuerzas.
Sentí un ruido, enseguida me paré y trabé la puerta del baño. No quería que nadie me viera asi.
Metí el test en una bolsa y deje todo arriba de la mochila del inodoro. Me mire al espejo y no podía creerlo, no paraba de llorar. Me lavé la cara, la sequé suavemente con una toalla, y sentí que golpeaban la puerta. Puse todas mis fuerzas para que mi voz no delate el llanto, y hablé. Ya salgo. No recibí respuesta.
Quince años y embarazada...¿Que pensará la gente en un tiempo cuando mi panza ya sea notoria? Dirán que soy rapidita tal vez; o quizás algunos me comprendan. No sé.
Suspiré varias veces y salí. No vi a nadie, mejor pensé por dentro. Casi que corrí hasta mi cuarto, para luego encerrarme y volver a llorar.
Se hizo de noche, la hora de la cena. Mi papá todavía no había llegado, mi hermano fritaba las milanesas y condimentaba la ensalada. Yo lloraba en mi cuarto.
Nacho, mi hermano. Cuatro años mayor que yo. Mi único hermano. Nos llevamos tan bien, nos amamos tanto. Muy pocas veces peleamos; y pensar que se va a enojar cuando se entere de mi embarazado me hace mal, muy mal. E incluso seguramente van a dejar de existir esas charlas de los domingos por la noche cuando papá viaja. Quiero que él, más que cualquiera, esté conmigo en este momento. Pero no sé si eso va a pasar... la cagada me la mande yo, y me tengo que bancar la que venga. Y así lo voy a hacer.
No cené. Dormí hasta las seis AM del día siguiente. Colegio; difícil prestar atención en una situación como la mía.
Una hora más tarde me encontraba entrando al establecimiento... sola. Sola como en los últimos meses, sin una amiga que pueda contenerme y darme palabras de aliento. Y todo por salir con el drogadicto.
La mañana pasó lentamente. Me pusieron un uno, me entregaron un trabajo práctico que por suerte estaba aprobado... entre otras cosas. Nada importante.
Caminé hasta mi casa, pensando en que excusa meterle a mi hermano y mi viejo para no comer. Algunas lagrimas cayeron en el camino, o unas cuantas mejor dicho.
Asi como pasó la mañana, tambien pasó el día, los días. La semana. La cual fue todo igual, rutina. Colegio, cama, comer alguna que otra cosa para dejar conforme a mi pequeña familia, cama, baño, cama, llanto, llanto, cama y llanto.
- ¿No pensas decirme que te pasa? - preguntó mi hermano cuando me vió entrar a mi casa con los ojos llorosos.
- Ya te dije que no me pasa nada...
- ¿Y entonces por qué vivis llorando, casi ni comes, no sonreís, vivis durmiendo? Eh, ¿por qué? - casi desesperado.
- Cosas que me pasan, no te interesa. - le contesté de mala manera.
- ¡No soy idiota Mariana!
- Si lo sos, te digo que no me pasa nada ¿no entendés?
- Okey, ¿no me querés decir? no me digas. Después no vengas a joderme... Chau.
- ¿A dónde vas? - pregunté sin disimular mi preocupación.
- ¿Te importa?
No le contesté, decidi dar por terminada la discusión. Nacho salió de casa y yo, llorando como la mayor parte del día, me dirigí a mi cuarto. Decidida le mande un mensaje a aquel hombre que me dejo embarazada. Tenía que decirselo de una vez por todas.
"Dónde estás? tengo que hablar con vos..."
Después de un largo rato recibí respuesta.
"Ahora no puedo. Más tarde hablamos!"
Claro, primero las drogas. Pensé con cierta ironía.
"Es importante, hablamos y te dejo de joder. Para siempre si es lo que queres."
"A las tres en mi depto."
"Gracias, nos vemos a esa hora"
¿Gracias? ¿Por qué? ¿Por dejarme embarazada?
Me dí una ducha rápida, al rato ya estaba lista... nerviosa, muy nerviosa. Lo único que se cruzaba por mi mente eran preguntas.
Tres menos cuarto marcaba el reloj de pared. Me levanté del sillón en que estaba sentada, con más nervios que antes, y me dirigi a la puerta pensando en como decirselo.
Caminé pensativa, nerviosa, con ganas de llorar, pero aguantandome de no hacerlo.
Me encontraba parada frente al gran edificio, un escalofríos recorrió mi cuerpo. El mismo que cuando dejé en sus manos mi virginidad. Le dí todo, y él nada. O si, si me dio. Si hablamos de felicidad, hasta hace un tiempo si. Pero ya no. Solo me dió gritos, insultos, golpes. Pero yo siempre tuve la culpa de todo. Amor, claro.
- Hola... - dije nerviosa despues de que me abra la puerta. Enseguida note su estado. Drogas.
- Hola, pasa. - él cerró la puerta y yo me tire a darle un beso en la mejilla, pero claro, el fue más rápido y besó mi boca. Y yo como una tarada no hice absolutamente nada, bah, si hice. Seguirle el beso como la mejor. Olvidandome de la noticia que iba a darle.
- Eh, tengo que decirte algo importante. Después de escuchar lo que te voy a decir, hace lo que quieras. Borrate, o no sé. - lo dije con la misma tristeza que cargaba antes.
- Mm, despues. Ahora...
Y me volvió a besar... jamás pude resistirme a él. Siempre dejé que me maneje como quisiera, que me haga lo que quiera. Y es así como llegó a los golpes.
Sus manos lentamente fueron levantando mi remera y acariciando suavemente mi espalda. Con su boca buscó mi cuello y yo caí redonda prácticamente. No había algo que ame más que los besos que me daba solo él en el cuello.
Despues de apenas unos segundos, tomé coraje y me separé.
- En serio Pitt, es importante.
- ¿Más importante que lo que estabamos por hacer? - preguntó, y casi sin darme bola buscó mis labios otra vez, pero yo lo esquivé.
- ¡Para Pedro! - le dije enojada, y él me miro mal.
- ¿Qué querés?
- Hablar. - hubo un silencio que duró varios segundos.
- ¿Qué esperas? Dale... no tengo todo el día para vos. - y me dió miedo la forma en que me lo dijo.
- No sé como te lo vas a tomar, solo vengo a cumplir con mi parte que es decirtelo, vos hacé lo que quieras después. - se lo dije pausada y cargada de nervios y tristeza a la vez por imaginarme lo que vendría despues de darle la noticia. - Est... estoy embarazada.
- ¿Te crees que estoy para jodas?
- No es una joda Pitt.
- Me dejaste caliente para hacerme una joda, que bien... ¿Te creías que con eso ibas a lograr que me quede solo con vos y que vuelva la felicidad de antes o qué? te equivocaste pendeja eh.
Me agarró brutamente del brazo pegandome a él y besandome. Quise salir de sus brazos pero no pude debido a la fuerza con la que me tenía agarrada, me estaba lastimando.
Una de sus manos bajo a mi cola acariciandola bruscamente, mis lagrimas comenzaron a caer lentamente.
- No llores, quedate tranquila que no te voy a hacer nada... trata de no mentirme más ¿si?
Volvió a besarme, pero esta vez sus besos fueron bajando a mi cuello y luego a mi escote. Sacó mi remera, por no decir que la arrancó, y comenzó a besarme el pecho. No tardó ni un minuto que dirigió sus manos al broche de mi corpiño. Saqué fuerzas de todos lados y logré empujarlo.
- ¿Sos idiota? ¿Cómo mierda crees que puedo mentirte con algo asi? ¡Tan loca no estoy! - llorando se lo grité en la cara. - Estoy embarazada, ¿no lo entendes? em ba ra za da.
- Mio no es.
- ¡Sos una mierda, y yo una estúpida por haberme metido con vos. Si no te queres hacer cargo, no lo hagas. No te obligo, vos seguí con tus drogas que así te va a ir, vas a terminar muerto a los veinte años, muerto! - no paraban de caer lagrimas y lagrimas de mis ojos. Lagrimas de dolor, de furia, de bronca. - Yo ya cumplí... - ya más calmada. - Te dije lo que te tenía que decir, hace lo que quieras... si te queres borrar, borrate. Pero a mi no me jodas nunca más. Abrime que me voy.
- No.
- ¿No, qué? Abrime.
Pude notar sus ojos llorosos, dicen que la verdad duele.
Logré que me abra y sin ni una palabra más me fui de ahí. Paré en una plaza y me senté en un árbol a llorar. Recordando todo lo que viví con él, esos tiempos donde eramos la pareja perfecta para cualquiera; pero todo eso desapareció después de aquel viaje de egresados cuando él empezó a tener otra junta, que de a poco lo hizo meterse en cosas horribles, la droga por ejemplo. Pero más allá de todo eso, yo siempre lo banque.
Dos semanas habían pasado desde aquella tarde donde lloré tanto. Ese mismo día no aguanté más y hablé con mi hermano y mi papá, terminé a los gritos con ellos y un portazo de mi parte dió por terminada la discusión. No había vuelto a hablar desde aquel día, no mantuve conversación con nadie. Solo con mi bebé.
Estaba en mi habitación parada frente a mi gran espejo peinandome recién bañada, solo iba a mi casa a dormir y bañarme. Prácticamente vivía en la calle. En una hora tenía turno con un médico, chequeo para ver si todo iba bien. Estaba contenta, no sabía el por qué, mi vida era una mierda, me iba mal en todo pero igual estaba contenta. Tal vez era lo que llevaba en mi vientre que me hacía sentir bien.
Sentí el timbre, me pareció algo raro ya que era sabado por la mañana y ni mi papá, ni Nacho se encontraban en la casa. Bajé a atender y me llevé una sorpresa. Peter. Que distinto se veía cuando no llevaba drogas en su cuerpo, que lindo se veía.
- ¿Qué haces acá?
Enseguida sentí sus brazos rodeando mi cuerpo de una manera dulce y sincera. Me quede estática, no moví ni un solo músculo, no entendía el por qué de aquel abrazo. Me quede muy sorprendida.
- Perdoname. Perdón. Soy una mierda, por favor perdoname. Te prometo que voy a estar con vos en esta y en todas, - verlo llorar a él provoco que yo llorara tambien. - te lo prometo. Quiero que vos tambien estes conmigo, ayudame a volver a ser el de antes. No me olvido todo lo lindo que vivimos, te amo como siempre... ¡Decime algo por favor!
- ¿Qué queres que te diga? Despues de todo esto que me decis pasa lo mismo de siempre, volves a las drogas, no me das bola. Te terminas cagando en todo.
- Te juro que esta vez va en serio... Voy a hacerlo por vos y por ese bebé que está en camino. Perdón por todo. Te amo. Quiero que todo vuelva a ser como antes, ser esa pareja perfecta como todos decían, quiero yo volver a ser el de antes. Te necesito, perdón por todo lo que te hice sufrir este tiempo, perdón por darme cuenta recién ahora de todo, sos lo mejor que me paso en la vida Lali... estoy tan arrepentido de todo. Te prometo poner todas mis ganas y fuerzas para salir de toda la mierda en donde me meti. Quiero formar una familia con vos, quiero hacerme cargo de ese bebé. No puedo creer que con tan solo quince años me llenes de felicidad. Sé que somos chicos para todo esto, pero juntos vamos a poder. Vamos a luchar juntos, por favor... te amo. - y las últimas dos palabras las dijo en un susurró que pude oír. Yo no hacía nada más que escucharlo y llorar. Me lancé sobre su cuerpo abrazandolo por la cintura fuertemente.
- Confío en vos, por favor no me decepciones esta vez. Sabes que por vos doy todo, te amo.
Y nos besamos, un beso con amor, lleno de amor. Ese amor que jamás se fué pero que estaba escondido. Ese mismo amor de siempre.
Luchar, luchar y luchar; no bajar los brazos. Esa es la cuestión.

Me encantooo!! Llore... :_)
ResponderEliminarBesitooos!!!
Saritaaa =)
Como me hizo emocionar, lo ame.besitos.
ResponderEliminarMUUUUUY bueno!
ResponderEliminar