Cuando se trata de amor, solo debes jugártela...
Enamorada de tu cuñado, que bien eh. Hay que admitir que tenes la justificación perfecta yo lo vi primera, yo lo besé primera, yo me acosté con él primera, yo me enamoré primera... Y en realidad tenes razón cuando lo decís; tu hermana -por parte de padre, unos meses más grande que vos- te cagó, vos "la perdonaste" pero en realidad nada era como antes, y a él jamas lo olvidaste.
Te levantaste temprano; estabas en enero y aprovechabas a full poder dormir hasta tarde, pero hoy tu mejor amiga haría una fiesta donde había muchos invitados, entre ellos él y tu hermana.
Shopping fue lo primero que dijiste al despertarte. Todavía no sabías lo que te pondrías.
Una hora después, estabas cerrando la puerta de tu departamento; amabas salir de shopping sola. Te subiste al auto y condujiste hasta tu destino.
Recorriste todo se podría decir, y te terminaste comprando un vestido corto y al cuerpo color coral, con un par de zapatos negros.
Entre las doce y media y una recibiste un llamado de tu mamá invitándote a almorzar, aceptaste y al cabo de veinte minutos te encontrabas tocando el timbre de esa gran casa.
- ¡Hola! - dijo tu hermana después de verte parada del otro lado de la puerta.
- Hola... - le diste un beso en la mejilla, dejaste tu bolso arriba del sillón y buscaste en la cocina a tu mamá. - Hola má.
- Hola hija, ¿como estás? - besó tu frente al tiempo que abría una de las puertas de la alacena.
- Todo tranqui, ¿vos?
- Muy bien. - tu alegría constante la habías heredado de ella seguro. - ¿Qué te compraste al final?
- Un vestido re lindo y unos zapatos. Después te muestro. - ella sonrío y pudiste ver a tu ex novio y no ex cuñado, entrando a la cocina.
- Hola. - dijo mientras besaba tu mejilla. Mucho no hablaban, la situación no daba. - Majo, ¿todo bien? - besó la mejilla de tu madre.
- Todo bien Peter, ¿vos?
- Tranqui... bueno, las dejo que sigan con su charla.
Él se fue y vos te quedaste mirando la puerta como si todavía lo vieses.
- ¿Qué hace acá?
- Nada, lo invitó tu hermana.
- Ah.
- ¿Qué pasa? - te miró y vos bajaste la mirada. - ¡No me vas a decir que...!
- No mamá, no.
- A mi no eh, mirá que yo fui la que te tuve nueve meses en la panza ¿sabés?
- Es que pensas cualquiera...
- Vamos Lali, acepta las cosas como son. Se nota a kilómetros que no se aman ellos dos...
- Mamá, por favor no te metas. No quiero terminar peleada con Martina... ya es mucho con que apenas crucemos dos palabras cada vez que nos vemos.
El tema se dió por finalizado y siguieron hablando de otras cosas. Al rato se encontraban los cinco - tu mamá, tu papá, tu hermana, tu ex y vos - almorzando en el quincho.
- ¿Hoy vas a la fiesta de Euge? - te preguntó tu media hermana, a lo que vos le respondiste asintiendo con la cabeza sin siquiera mirarla. - ¿Estás de mal humor hoy?
- No, ¿por? - le sonreíste bien falsa.
- Comunicaselo a tu cara entonces gorda.
- No empiecen. - dijo tu padre y vos te quedaste callada, tu hermana no.
- ¿No empiecen? Ella es la que se pone así porque no me puede ver feliz con mi novio, no soporta saber que la dejó por mi. - la miraste extremadamente mal y te paraste de la silla.
- ¿No ves que sos una estúpida? Metete con los tuyos y a mi no me jodas más flaca. ¡Me hartaste!
Te retiraste del quincho y te dirigiste a la habitación de tus padres. Te acostaste en la cama y dejaste que tus lágrimas cayeran, no la soportabas más. Y lo mejor de todo es que tenía razón, no aguantabas saber que te dejó por ella y que te cagó con ella. Lo seguías amando igual o más que antes. Odiabas a tu hermana desde el día en que muy falsamente te pedía perdón por haberse "enamorado" de tu novio.
Sentiste como abrían la puerta del cuarto lentamente. No te diste vuelta. Sentiste como el colchón se hundía, pero tampoco te diste vuelta.
- No llores hija.
- No la aguanto más mamá, ¿qué mierda se mete en mi vida? - te sentaste en la cama mirándola. - ¡Jamás la jodí! Es más, me cagó a mi novio sabiendo todo lo que lo amaba y la perdoné, me hice la boluda como si no hubiese pasado nada. Jamás me metí en su relación con él, ella sola me mete... Pero siempre me hace quedar mal parada a mi.
- No le tenes que dar bola Lali. Hace la tuya y listo.
- Pero mamá, ¡no entendés! Vos no sabés el esfuerzo que yo hago para no llorar cuando los veo juntos. Sigo amándolo igual que siempre y sin embargo me hago la boluda que no pasa nada. No doy más mamá. Y lo peor es que me la voy a tener que comer por siempre, porque él ya ni me registra.
- Lo último lo dudaría un poco yo.
- ¿Por qué lo decis?
- Simplemente por como te mira.
- ¿Y como me mira?
- Ay Lali, Lali. Vos espera, solo eso. Todo se va a dar como y cuando se tenga que dar.
Salieron las dos de la habitación, ella volvió al quincho y vos te dirigiste al baño a lavarte la cara.
Pasaste la tarde tomando sol en la casa de tus padres. Se hizo la nochecita y vos volviste a tu departamento a producirte. Diez y media en casa, recordaste el mensaje de tu amiga, tenes que ser la primera en llegar.
- Holis, ¡ay, pero qué diosa que estas! - te dijo mientras besaba tu mejilla.
- Vos no te quedas atrás amiga.
Al rato la casa estaba repleta de gente, la fiesta era en el patio pero había alguna que otra persona adentro.
Te querías divertir con tus amigos, bailabas con Agustín y tomaban los dos a la par. En un momento te dirigiste al baño, necesitabas un espejo urgente. Subiste distraída la escalera y no notaste la presencia de Peter en el pasillo. Entraste al baño, te retocaste un poco el maquillaje, te acomodaste el pelo y saliste. Una boca choco con la tuya, la reconociste al toque. Te sentiste demasiado confundida pero no hiciste más que seguir aquel beso que de a poco fue pasando a mayores. Caminaron sin despegar su labios hasta la primer habitación que encontraron, él trabó la puerta y vos aprovechaste para hablarle.
- ¿Que estamos haciendo?
- ¿Besandonos?
- No puedo hacerle esto a Martina, es mi hermana.
Pero él hizo oídos sordos y volvió a besarte. Te amo te dijo pero vos decidiste no contestarle, pensaste qué por ahí lo había dicho debido a las copitas de más que llevaba su cuerpo. De a poco fue llevando su mano al cierre de tu vestido y lo fue deslizando. Minutos más tarde se encontraban los dos haciendo el amor, disfrutándose, como hacía tiempo no lo hacían.
Tres semanas después...
Tocaron el timbre de tu departamento, supiste que era Eugenia. Le habías pedido por favor que vaya, que necesitabas hablar algo importante con ella.
Calentaste agua, y a los cinco minutos se encontraban las dos tomando mates en el living-comedor.
- ¿Qué me tenías que decir La? - preguntó mientras mordía una galletita.
- No me vino Euge.
- ¿Y?
- ¡Boluda! Tengo un atraso de una semana y media, a tra so.
- ¡Pero si no estuviste con nadie Lali! Descarta la posibilidad de un embarazo.
- Perdón por no haberte contado, pero ¿viste el día que hiciste la fiesta? - asintió. - Bueno, emm, me... estuve con Peter. - y por poco los ojos no se le salen de la cara.
- ¿Me estás jodiendo?
- No.
- Forra, gracias por contarme, soy tu mejor amiga, me tenes que contar todo ¿sabías? Idiota, tonta, mala... - la interrumpiste.
- ¡Bueno Euge! Listo, ya te pedí perdón... volvamos al tema. Me tendría que haber venido el cinco y estamos a trece.
- ¡Pará! ¿Cagaste a tu hermana? Y encima no se cuidaron y ahora van a tener un hijo... ah no, pero vos sos súper inteligente.
- ¡Eugenia! No digas así, nos cuidamos... creo.
- ¿Qué voy a hacer con vos Lalita? Pero bueno, por lo menos si estás embarazada el hijo es de Peter y no de un ciruja.
- Deja de hablar pavadas, ¿me acompañas a comprarme el test?
- Si... ah, pará, pará nena. ¿Te lo garchaste en mi cama? - y levantó una ceja esperando tu respuesta.
- Mejor vamos que va a cerrar.
- ¡Hija de puta! Y yo dormí ahí... que cochina.
Se dirigieron a la farmacia más cercana a tu departamento y compraron el test, tuviste que aguantar todo el camino los reproches de tu amiga por haberte acostado con tu ex en su cama. Pero igualmente te divertía escucharla protestar.
Cuatro días después...
Estabas nerviosa, no veías a Peter desde aquella noche en lo de Eugenia. Hoy lo verías, tu mamá te había invitado a cenar y por supuesto que aceptaste. Y como siempre, Martina para hacerte poner incomoda a vos, lo invitaría a él.
- Hola pá. - dijiste cuando viste que fue él quien te abrió la puerta.
Saludaste a todos los que se encontraban en aquella casa - mamá, papá, hermana, Peter, abuela, abuelo, prima, novio de tu prima - y te dispusiste a ayudar a tu mamá con las ensaladas. Un rato más tarde se encontraban todos sentados al rededor de la mesa comiendo un rico asado.
Once y media se sirvió el postre, a las doce y media se retiraron tu prima con su novio y tus abuelos, y para la una te encontrabas camino a la habitación de tu hermana, te había pedido de hablar.
- Dale Martina, ya estamos acá ¿qué pasa?
- ¡A vos que te pasa! ¿Qué mierda le tenes que mandar mensajes a mi novio - remarcando el mi. - pidiendole de hablar? ¿Quién te crees que sos?
- ¿Tanto desconfias de él que no te bancas que hable conmigo? Cosa mia lo que quiero hablar.
- Mirá Mariana... si pensás que va a volver con vos, estás totalmente equivocada. Él me ama a mi, que te quede bien clarito ¿escuchaste?
- Si, escuché. Igual, no sé, yo no estaría tan segura de que "te ama"... - te aseguraste de marcar bien las comillas con tus manos. - ¿Era eso solo? ¿Ya me puedo ir? - te agarrá del brazo fuertemente. - ¡Para loca! Me haces mal. - pudiste soltarte.
- Dale, si tenes que decirme algo decimelo ahora... hablá.
- Yo no te tengo que decir nada... mejor que te lo cuente él. - amagaste para irte pero ella fue más rápida y volvió a tomarte por el brazo. - ¿Sabes qué? Me tenes harta... ¿En serio querés que te lo diga? Si, me acosté con tu novio... ¿Querés saber detalles o algo?
Y en un abrir y cerrar de ojos cinco dedos y una palma chocaron fuertemente contra tu cachete dejándolo un tanto rojo.
- ¿Sos idiota? Vos me pediste que te diga, y bueno, te dije. - hiciste una pausa y continuaste. - Ah, y tengo otra cosa más si queres saber... Si Martu, - delirar era lo que mejor te salía. - vas a ser tía.
Por primera vez en tu vida pudiste reirte en su cara como ella lo hizo durante mucho tiempo con vos. Te sentiste victoriosa.
Tres años después...
Te despertaste con la imagen más linda del mundo, con tus dos amores y un desayuno gigante al lado.
Feliz cumpe ma, y no hiciste más que sonreír y comerte a besos a ese nene de dos años y algunos meses. Claro que después tocó el turno de comerse a besos al mayor, aunque con la noche que habían pasado estaban más que satisfechos.
- ¡Lautaro no corras! - le gritaste a tu hijo, mientras te sentabas en un banco, cuando lo viste salir corriendo con todo para el arenero de aquella plaza donde se encontraban.
- Dejalo que se divierta.
- Pero me da miedo que corra, es una bestia. Cualquier día se da un palo bárbaro.
- Relax - reíste y lo abrazaste por la cintura.
- Te amo, no sabés lo feliz que soy con vos. Me diste al hijo más lindo del mundo. Te agradezco que no te hayas cuidado aquella noche... - él largo la carcajada y vos lo imitaste. - En serio, soy completamente feliz. Mi corazón les pertenece a ustedes, a nadie más.
- Yo también soy completamente feliz, vos y Lauti son lo más importante que tengo. Los amo con todo lo que soy y como más puedo. - sonreíste tontamente y lo besaste.
- ¡Mamá! - te volteaste a verlo y venía corriendo otra vez, suspiraste y él río suavemente.
- ¿Qué pasa?
- Quielo un helaro.
Peter lo agarró a upa, y caminaron los tres juntos hacia la heladería.
Desde el día que me enteré que estaba embarazada decidí jugarmela por todo lo que realmente quería.
Ya no me importa lo que diga o piense el resto, soy yo misma y lo único que deseo es que ésta felicidad que hoy siento jamás se corte...

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ResponderEliminarMe encanto el corto!! (:
ResponderEliminarBeso
aaaaaayyyyyy me enknmta es reee liiiindo♥♥
ResponderEliminarme fascino! =)
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